Hay que elegir una


Miles de fotos en un teléfono. Impensable cuando, a mis 18 años, no existían teléfonos móviles y acababa de salir al mercado un ordenador con 20 Mb -sí, Megas, no Gigas- en disco duro. 

Entre mis habilidades, programaba en Ensamblador, ya el nombre suena a película de terror, direccionando la memoria a mano y realizando programas no exantema de dificultad. 

La fotografía, analógica. 

Varios decenios más tarde, con un móvil que multiplica la capacidad de almacenamiento de aquel ordenador en 6.553 veces, aproximadamente, y con miles de fotos en él, pienso: ¿de verdad hemos simplificado?

Pero hay que elegir una cada día. Nuestra esclavitud nos hace libres, o eso creemos. 

Pues hoy elijo esta. Un bicho. Su reducido tamaño lo hace inmune a las crisis económicas, a las necesidades humanas impuestas y a los excesos de nuestras vidas. Eso sí, para él y los suyos, somos como un Dios todo poderoso con capacidad para decidir su futuro, aunque a duras penas capaces de dirigir el nuestro. 

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