Sólo hay que esperar.


Hablando del tiempo, no hay días buenos o malos, tan sólo días; con diferente luz y con diferentes posibilidades. La luz cambiante de los días nublados ofrece grandes posibilidades, pero hay que estar preparados para aprovecharla. El viento puede abrir claros entre las nubes, pero también cerrarlos rápidamente. Hoy es uno de esos días. En apenas una hora, he realizado varías fotografías con condiciones de luz cambiantes. Sólo hay que esperar y estar atentos.

Datos de la foto: ISO 500, f/9, 1/320, 18 mm. Sin trípode.

Es una fotografía evocadora, relajante, que induce a la contemplación, al aislamiento. Paz, tranquilidad, …

Una de las “reglas” de la fotografía es que es horizonte no divida la fotografía por la mitad, condición que, como podéis observar, ésta no cumple.

La composición tiene sus reglas, y sus no-reglas. Para determinar cuando podemos obviar una regla, es necesario conocerla previamente. El conocimiento de ellas nos hace conscientes y nos conduce a una búsqueda permanente de la composición perfecta; hasta que interiorizamos el conocimiento y la búsqueda se hace automática.

Esta fotografía rompe la regla, pero de forma consciente. Las nubes y el banco aportan valor a la fotografía, ambos tienen importancia y no quiero renunciar a nada. Cortar las patas del banco no es una opción y comprimirlo contra el borde superior de la fotografía, sacrificando las nubes, tampoco; el reparto parece justo. Cortar las nubes hubiese eliminado los reflejos anaranjados que se entienden bajo ellas, lo que hubiese provocado una perdida de profundidad y de textura. Las patas del banco se ven, luego indican que el banco está en tierra, no flota en el ambiente; algo que se ve con bastante frecuencia.

El horizonte se sitúa ligeramente por debajo de la parte superior del respaldo del banco. De esta forma no se pierde profundidad y la línea que se dibuja conduce la mirada hacia la puesta de sol, que se sitúa al final del mismo. La ausencia del travesaño vertical aporta la necesaria llamada de atención sobre el islote, que de otra forma pasaría más inadvertido.

He cuidado el no empastar los negros (hacerlos completamente negros sin posibilidad de que muestren textura), sobre todo el suelo, dejando expuesta la textura de las piedras, lo que aporta mayor atractivo.

Siempre es una buena idea incluir un elemento en primer plano. No hacerlo puede provocar una fotografía totalmente plana, sin profundidad ni atractivo, más allá del color de la puesta de sol. Eso sí, depende de gustos.

Lo dicho, muchas veces es necesario esperar a que llegue, la luz adecuada. Por cierto, este banco tiene truco, así que es mejor que elijáis bien donde esperar.

Espero que os guste.

 

 

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6 comentarios

  1. Bucólico, como uno de esos días que sin saber porqué te invade la melancolía. Es cierto que la espera a veces da sus frutos positivos, este es un ejemplo de ello. Me gusta…

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