Es la hora.


Tranquilos, no voy a hablar de política, no en este blog. Su título, La luz del tiempo, invita a pensar en términos asociados a la fotografía. Si lo hubiese titulado “El tiempo de la luz”, otro gallo cantaría; pero se podría inferir mis ideales, dependiendo de la ubicación temporal en la que se situase tal afirmación, lo cual no entra dentro de mis expectativas para este blog. En cualquier caso, no voy a hablar de política; aunque no será por falta de ganas.

Lo cierto es que llevo un buen rato revisando mi archivo fotográfico, buscando una foto con la que “inventarme” una entrada, varios compromisos fotográficos me han mantenido ocupado en los últimos días, sin dedicarle tiempo, y hoy estoy “espeso”. Así, viendo como se me pasa el tiempo sin decidirme, me va a dar esta hora de mañana mientras me decido, que mejor foto que la de la una máquina pensada para sublimar el tiempo, un reloj; el mío.

Datos de la foto: ISO 200. f/5.6. 1/200. 50 mm. Sin trípode. Flash con difusor a 1/64 (creo recordar). WB Auto. Recortada en post proceso. 

La foto esta realizada sobre una cartulina negra. En el flash utilicé un difusor para suavizar la luz. El flash está situado sobre el reloj, unos 20 cm por encima y ligeramente inclinada. A la izquierda de la imagen y hacia la pare superior del reloj, situé una hoja de papel blanco para rellenar las sombras. La única precaución a considerar es que la luz no se refleje en el cristal, impidiendo de esta forma una visión clara. Sí he incluido un ligero reflejo de la hoja en la parte superior del cristal, donde se sitúan las 11 y las 12, para, de esta forma, hacer evidente la presencia del cristal. La iluminación proviene únicamente del flash.

Por lo demás, tras varias pruebas, mi vitrocerámica da mucho juego, elegí el cartón negro como base, aporta una textura que me gusta. El encuadre está realizado inclinando un poco el plano para aportar algo de dinamismo y evitar la composición horizontal.

La correa de acero muestra como se ilumina un metal: zonas en las que se refleja la luz directamente a la cámara (reflejo directo o especular) y zonas oscuras en las que, aun recibiendo luz, el reflejo no es registrado por la cámara,  porque el ángulo de reflexión de la luz no apunta a la cámara, dicho de forma poco técnica; como el ángulo de incidencia y el de reflexión tienen que ser iguales, la cámara debe de situarse en la trayectoria del ángulo de reflexión para poder registrar el reflejo especular, en caso contrario, el metal se mostrará oscuro. Lo mismo ocurre con un espejo.  La foto no es de anuncio, los arañazos en la correa hacen patente el uso pero, como ya he dicho en otras ocasiones, supone un buen ejercicio. Cualquier objeto es válido: una linterna, un cuchillo e incluso un tenedor.

Un apunte, la profundidad de campo de la luz es muy reducida debido a la baja potencia y a la cercanía al reloj, aspecto éste necesario si se utiliza baja potencia.

Por último, no le cambié el día al reloj, la foto la realicé hace dos meses.

Espero que os guste.

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