Es lo que hay, aunque no es poco.


¿Debemos de conformarnos con lo que hay? En mi opinión, no. Aunque es posible que tengamos que resignarnos durante una temporada, o dos. Pero si las aspiraciones son elevadas, entonces hay que ir en busca de lo mejor y lo más apropiado. Y lo mejor, sin duda, mejora lo presente. El talento no se aprende, pero nos permite ver hasta donde podemos llegar.

Es bueno, imprescindible diría yo, ver fotos de aficionados que con equipos muy modestos obtienen unos resultados espectaculares y no todos están en las cumbres del Himalaya o en Nueva york.

Hace unos días me comentaba un amigo que estaba cansado del entorno de nuestra ciudad, que le resulta cansino y aburrido. Es cierto que no tenemos grandes rascacielos con sus luces encendidas al anochecer;  ni grandes puentes como el de San Francisco; tampoco tenemos grandes montañas nevadas o autopistas, a varios niveles, llenas de tráfico. Estas imágenes son clichés con los que nos han bombardeado toda la vida, incluyendo los libros de texto del colegio. Fotografías que encontramos por doquier en cualquier Web de fotos. Por tanto, salvo que tengamos la oportunidad de viajar, momento que debemos aprovechar para hacer todas esas fotos maravillosas, tenemos que conformarnos con lo que hay, que no es poco.

 

Todas las ciudades tienen zonas más vistosas y agradecidas, para ser fotografiadas que, para los aborígenes, pueden resultar “aburridas”. Pero a veces se presentan oportunidades que nos permiten fotografiar escenarios “aburridos” de forma diferente. ¿Qué oportunidades? Por ejemplo, como las que nos ofrece el tiempo: nubes, luz, tormentas, … Podemos convertir estas condiciones en el motivo de nuestra fotografía.

 

Hoy os traigo unas fotos de nuestra ciudad, La Coruña, de escenarios que, en mi opinión ganan con la presencia de algunos fenómenos atmosféricos.

Os podría hablar de cualquiera de ellas, pero seguro que la que más os llama la atención es la nocturna con la luz de la tormenta en el cielo.

Aunque no dispongo de los datos originales de la foto. Puedo aventurar que está realizada a ISO 100, una f/5,6 o menor y una velocidad de exposición de varios minutos. Con una exposición larga aseguramos mejor la posibilidad de captar uno o varios rayos. En este caso no descargó a tierra, pero quedo una imagen curiosa. También es seguro que utilicé un trípode, pero como la foto está trepidada, supongo que haría viento y el trípode que utilizaba entonces tampoco ayudaba demasiado. Es necesario un disparador remoto, ya que se requiere exposición en modo “bulb”. Exposición manual y enfoque manual a infinito. La cámara era una Nikon D70, una buena cámara en su momento con prestaciones que hoy supera cualquier equipo de gama baja. Excepto por su sincronización con el flash a 1/500, ¡la ….!

Espero que os gusten. Y si tenéis dudas preguntad.

 

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