Cinco días que no eran días …


Fly me to the moon… y cinco noches que no eran noches.

Así describe Plutarco el claro de luna que el Dios Tot consiguió para que el cielo, Nut, diese a luz a sus 4 hijos y, de esta forma, destronar al Dios Amon-Re. Los alumbramientos de los hijos de Nut se sucedieron en 5 días: a Osiris, el primer día; a Ísis, el segundo; el tercero, a Set y; el cuarto, A Neftis. El quinto descansó. Los años pasaron de 360 a 365 días y la luna, desde entonces, se debilita un poco más cada mes.

Amon-Re, Dios de la decimosegunda dinastía, a pesar de su avanzada edad, no quería retirarse. Tot, el más anciano, insistía. Ante su terquedad lo desafió y predijo que Nut tendría  4 hijos; su primogénito gobernaría Egipto. Amon-Re, enfadado, le respondió que Nut no tendría ningún hijo, en ningún día ni en ninguna noche de mes alguno.

Para vencer en su empresa, Tot reto a un juego al hijo de Amón, quien vivía en la luna con su consorte. Si ganaba Jonsu, el hijo de Amón, debía de concederle un poco de claro de luna.

Pero la historia no termina ahí. Amon-Re se resistía a abandonar el trono. Debido a su avanzada edad, babeaba. Ísis, que dominaba la magia,  recogió sus babas, las mezcló con arena y creo una serpiente que mordió a Amon-Re. Amon-Re le pidió ayuda, para lo que debía de revelar su nombre secreto -según la mitología todos los hombres poseían un nombre secreto que una vez revelado permitía que los dominasen-. No permitiría que Ísis lo controlase, pero a las puertas de la muerte, finalmente, lo reveló. Fue desterrado con su barca y Osiris reinó en Egipto.

Podía haber titulado el post como la foto, “Fly me to the moon“, y hablaros de Frank; pero necesitaba desfogar. Así que, perdón por el rollo.

Datos de la foto: ISO 200. f/11. 1/250. 300 mm. WB Auto. Enfoque Auto. Medición central. Sin trípode y, obviamente, sin flash. Ligeramente recortada. 

Un día cualquiera de luna llena, al atardecer. Las gaviotas revolotean. Me gusta la luna, siempre me ha gustado, tanto que tengo una serie dedicada a ella. Así que es cuestión de calcular la exposición, enfocar en la luna -cambiar el enfoque a manual puesto que la distancia no cambia- y esperar a que alguna gaviota pase por delante. Fácil. El encuadre, evitando el centro.

La foto muestra un motivo, un elemento que introduce un punto de dinamismo y el resto es espacio negativo. La he viñeteado ligeramente, aunque no me acaba de convencer demasiado.

¿Qué os transmite la foto?

Espero que os guste.

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