Comimos y bebimos.


Filloa caramelizada rellena de crema.
Filloa caramelizada rellena de crema.

Ayer tuve la ocasión de compartir mesa con un buen amigo y un gran cocinero, ya amigo también. Mi amigo Fede, como no -liante incansable de juntanzas de buenas gentes- y su amigo el cocinero Toni, del Propietario del restaurante Comei Bebei, en Oleiros.

Y como en toda reunión que se precie no puede faltar comida, bebida y una cámara, allí estamos, para dar cuenta de las vituallas que Toni amablemente nos preparó y dejar constancia del hecho.

¡Culpables! Sí, culpables de haber comido, ellos bacalao, yo -por prescripción facultativa- JARRETE, pero no uno cualquiera; de casi acabar con la bebida y los postes del local, incluidas varias filloas como la que veis en la imagen, y una tarta de almendra increible. No faltarón cafés ni chupitos de hierbas.

Decir que que estaba bueno sería faltar a la verdad. Del bacalao, no puedo opinar, pero a juzgar por las interjecciones que Fede iba soltando, supongo que estaba muy bueno. EL JARRETE; he tomado muchos jarretes, pero JARRETE, nunca hasta ahora.

El vino, que decir del vino. Resulta que Toni, además de buen cocinero, es un gran entendido en vinos., lo que aprovechamos para adquirir conocimiento. Empezamos por uno – un Mencía espectacular- y terminamos por otro elaborado únicamente con uva de variedad garnacha; mucho cuerpo, intenso color y un punto alcohólico.

Pero lo mejor, es la familiaridad con la que compartimos la jornada. Al terminar de comer nos levantamos, recogimos la mesa y nos fuimos todos a la cocina a preparar las filloas -bueno las preparó Toni mientras nosotros mirábamos. Increible. Vuelta a la mesa para dar cuenta de ellas y de la ya mencionada tarta de almendra.

DATOS DE LA FOTO. ISO 400. f/5,6. 1/250. 70mm. Flash creo que a ¼. Exposición manual. WB Auto. Sin trípode.

Y en una cocina, ¿dónde rebotas el flash? Yo pensaba que sería de pared blanca o azulejo blanco, que lo era. Pero no pensé en que estaría llega de cosas, por todas partes. El rebote de la luz, en el único trozo de pared que podía usar, chocaba con unos cazos colgados de la inmensa campana extractora antes de llegar a Toni, que se encontraba al otro lado de la isla central. Así pues, como el flash directo está prohibido, decidí dispararlo hacia arriba, rebotándolo en la campana que en su interior formaba una uve invertida. El resultado, el que se ve que, además, se olió y degustó.

Espero que os guste.

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