Almeja galega.


Esta foto está realizada en mi cocina. Aunque la luz natural es muy agradecida para la fotografía gastronómica, en este caso he recurrido al uso de un flash. 

Suelo utilizar una caja de luz, pero en esta ocasión usé un paraguas blanco con una cubierta exterior plateada en el que reboté la luz. 

Esta configuración exige potencia en el flash e incluso subir algo la ISO, dependiendo de la apertura con la que queramos trabajar. 

Lo fundamental, lo primero en lo que hay que pensar, es la apertura. A partir de ella podremos determinar lo necesario para iluminar correctamente. 

En este caso un f/8. 1/125 a ISO 100, lo que me asegura un ausencia total de luz ambiente, es decir, una bonita foto negra. Por tanto, toda la luz proviene del flash. Por cierto, el objetivo un 105mm macro. 

Los cálculos del flash se realizan con el número guía y la apertura: 34/8 = 4,25 me es la distancia a la que hay que ubicarlo para que todo este bien expuesto, a 1/1 de potencia. Reducir la distancia ala mitad supone reducir dos pasos de potencia, hasta 1/4. Como el flash va rebotado hay pérdidas y como además la distancia real es de un metro, estimé una potencia de 1/2. 

En resumen, divertido, entretenido y muy buenas, las almejas. 

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