Todo llega


Sin prisa, pero sin pausa, el otoño lo invade todo: los olores, los colores del atardecer, el todavía fino manto de hojas que  cubre parques y caminos, el rocío mañanero que comienza a congelar los campos. Hasta el alma se impregna de esa melancolía que produce el otoño.

La luz del atardecer es de tono cálido. Su inclinación resalta las texturas. El color se consigue bajando ligeramente la exposición (truco del mundo analógico que todavía funciona hoy).

Lo demás es buscar y esperar.

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