Tempestad


Todo se dispuso para favorecer el diálogo sosegado, pausado, sincero: la mesa, redonda; las sillas, cómodas, de amplios y altos respaldos e incluso sofás en los que descansar si la reunión se prolongaba.

Pero la atmósfera resultaba opresiva, pesada, cargada de intencionalidad. El enorme cuadro que presidirá la sala era un anticipo premonitorio; la tempestad que, sin duda, recogerían aquellos que con sus aires siembran vientos de intolerancia, de odio, de misoginia, homofobi… de sin razón. 
Salón de reuniones del Parador de Baiona, Pontevedra. Foto realizada con el móvil y procesada con SnapSeed. 

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